8 de maig 2008

ARTICLE DE LLUÍS PERMANYER SOBRE ESTADA DE LE CORBUSIER A BARCELONA


Des de fa uns dies m'he adonat de l'interés de molts per Le Corbusier. Segur que el bloguer Medit ja té aquesta informació que jo tenia guardada com a borrador dins del meu bloc. Per si de cas, avui la he publicat. Espero que sigui de la vostra utilitat.

Beli


El Álbum de Lluís , dissabte, 7 d'abril de 2007.

Le Corbusier, en el Saló de Cent

Los arquitectos progresistas del GATCPAC, y Sert el primero, convencieron a Le Corbusier para que viniera a Barcelona. Se proponían, de alguna forma, vincularlo a la modernización de la ciudad.
La primera de las diversas estancias se materializó en 1928. Le enseñaron todo lo que era capaz de asimilar, que no era poco. Y se comprometió con algunas valoraciones, que hizo públicas. Helas aquí, en substancia: “Es una de las ciudades más bellas del mundo. Es necesario convertirla en una urbe admirable. Contrátenme, me alegraría mucho ser útil. El monasterio de Pedralbes: ¡qué simplicidad más moderna!Es lo mejor que he visto en vuestra tierra. Santa Maria del Mar es uno de los interiores más hermosos que he visto. Vuestro gótico me ha conquistado por completo y me atrevo a decir que lo prefiero al nuestro. La plaza del Rei: este rincón tiene cierto aroma florentino”.
El advenimiento de la República no tardó en abrir perspectivas que facilitaban vislumbrar
su colaboración. Se fraguó a propósito de lo que se dio en llamar el Pla Macià, que el arquitecto
suizo proyectó en marzo de 1932, momento en que volvió una vez más a Barcelona. Se trataba una propuesta de transformación de la ciudad al servicio de las clases populares, vertebrad una expansión a modo de modernísimo Eixample. También estudiaba una reforma de la Ciutat Vella, en la que nadie se había atrevido a intervenir, excepción hecha de la Via Laietana. Una medida del doloroso problema la daba la confesión hecha por Companys, en el sentido de que, si pudiera, derribaría el barrio chino a cañonazos. En el Pla Macià, que gozaba del explícito del alcalde Pi i Sunyer, también colaboró Pierre Jeanneret, primo de Corbu.
En carta remitida a Sucre, en la embocadura de 1934, se sincera así: “¡Qué suerte tienen nuestros amigos Sert y Torres de tener, en un organismo público, a un defensor como usted! Ésta es una cosa que, por desgracia, me sucederá jamás. Tengo la mala suerte, casi siempre, de escandalizar a todas las autoridades”.
Todo su proyecto se vino abajo al estallar la guerra incivil; y la ocupación de su querida Barcelona
le movió a pintar un cuadro de título trágico e irreversible: La caída de Barcelona.

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